
Seguramente ya te darás cuenta por mis parpados que no tengo nada que ofrecerte, las muestras de afecto que poseo son tan insípidas e inholoras como los hospitales de madrugada. Que al igual que ellos solo en ciertos y contados casos se tiñe de rojo, de llantos, sonrisas, miedo, incertidumbre y silencio, como mis manos, horriblemente silenciosas, tanto que me ensordecen, robándome el tiempo, consumiéndolo segundo a segundo como si lo disfrutara.
Carezco de formalismos, soy puro y llanamente básico, reacciono mayoritariamente con sensaciones, los cuales al ser contados y entreverados me niega un margen de reacción.
Detesto las fechas, los números y todo lo que me restriegue cínicamente el paso de mi existencia.
A tu pregunta respondo- ¿Qué tengo que ofrecerte?- instantes, silencio, lagrimas y perpetuidad. Noches en vela, gemidos y suspiros.
Aún así ya te he dado trozos de mi futuro
Pues bien… solo te pido un whisky con dos hielos, ni uno mas ni uno menos.
Que palabras tan profundas! yo te puedo complementar con lo que puedas ofrecer! un kiss!
ResponderEliminarLos hielos de tu whisky ya se están derritiendo...
ResponderEliminar:)